Cuando empiezas a planificar la creación de tu empresa en Dubái, hay una decisión que se vuelve imposible de ignorar: zona franca o mainland. Al principio parece algo sencillo, hasta que aparecen los documentos, las estructuras de costes varían según la autoridad y cada asesor afirma conocer la vía más rápida. Es justo en ese momento cuando la mayoría de los fundadores se detienen y se preguntan qué encaja realmente con su negocio, no solo qué suena más conveniente.
La elección no trata tanto de cuál opción es “mejor”, sino de cómo planeas operar. Tus clientes, tu mercado, la escala que esperas alcanzar y el tipo de presencia que deseas tener en los EAU son los factores que dan forma a esta decisión. Cuando lo ves así, la conversación pasa de la confusión a la estrategia, y el camino a seguir empieza a sentirse práctico y lógico.
Free Zone vs Mainland
Es una decisión en la que muchos fundadores se precipitan, pero rara vez debería tomarse sin el contexto adecuado.
Una zona franca es adecuada cuando tu actividad es principalmente internacional, digital o basada en servicios. Te permite empezar de forma ligera, mantener la propiedad total y moverte con flexibilidad. No hay presión por alquilar una gran oficina desde el primer día, ni acuerdos de patrocinio complejos, ni largos trámites con la administración. Para muchos emprendedores en fase inicial, es como un aterrizaje suave que ofrece margen para entender el mercado antes de echar raíces más profundas.
El mainland, en cambio, encaja mejor con quienes quieren operar directamente dentro del mercado de los EAU. Negocios de retail, servicios presenciales, licitaciones públicas o actividades que dependen de la presencia física suelen empezar aquí. Te da acceso a todo el territorio de los EAU, no solo a la jurisdicción de tu zona franca. Puedes contratar con mayor libertad, escalar localmente y posicionarte para un crecimiento a largo plazo dentro del país.
Ambos caminos funcionan. La verdadera cuestión es cuál se ajusta a tu primer año de negocio, no solo a tus planes a largo plazo. Algunos fundadores empiezan en zona franca para avanzar rápido y luego se expanden al mainland cuando los ingresos se estabilizan. Otros van directamente al mainland porque sus clientes ya están allí esperando. No hay una respuesta incorrecta si la elección responde a tu estrategia y no a atajos o suposiciones.
El estándar unificado del impuesto de sociedades del 9 %
El impuesto de sociedades del 9 % en los EAU es un mandato federal, no una norma exclusiva del mainland. Aunque las empresas de zonas francas suelen asociarse con un tipo impositivo del 0 %, este beneficio ahora es condicional y no automático. Para mantener un tipo del 0 % sobre los beneficios superiores a 375.000 AED, las entidades de zonas francas deben cumplir criterios específicos de “empresa cualificada” relacionados con su actividad y su presencia real en el país.
Si no se satisfacen estos requisitos federales, los beneficios de las zonas francas quedan sujetos al mismo 9 % que los de las empresas mainland, lo que significa que la eficiencia fiscal depende hoy más de tu estructura operativa que de tu ubicación física.
Acceso al mercado y cómo cada estructura permite operar a tu empresa
Una zona franca te da libertad para trabajar con clientes fuera de los EAU y, en muchos casos, también con empresas dentro del país mediante permisos específicos o licencias de sucursal. Es una opción popular entre consultores, fundadores tecnológicos, creativos, empresas de trading y, en general, para quienes tienen como primeros clientes a un público online o internacional. Puedes operar, facturar a nivel global y crecer sin necesidad de comprometerte desde el principio con una oficina física.
Una empresa mainland te abre todo el mercado de los EAU desde el primer momento. Puedes vender directamente dentro del país, crear presencia en retail, asociarte con empresas locales y participar en proyectos gubernamentales cuando la actividad lo permita. Esta vía tiene sentido si tus ingresos van a depender de relaciones presenciales o si ya existe demanda local esperándote.
Hasta hace poco, las empresas de zonas francas tenían un acceso limitado al mainland a menos que crearan una segunda entidad o contrataran a un agente. La nueva normativa ha cambiado este panorama: hoy una empresa de zona franca puede operar en el mainland mediante permisos específicos o abriendo una sucursal, lo que permite a los fundadores probar el mercado antes de comprometerse por completo con una estructura onshore.
Piénsalo de esta forma:
- La zona franca favorece la agilidad y la escala global.
- El mainland favorece el alcance nacional y la profundidad local.
La decisión se vuelve mucho más clara cuando sabes de dónde vendrán tus primeros clientes.
Costes y experiencia de constitución
Al comparar opciones, el coste suele entrar pronto en la conversación, a veces antes de lo que debería. Es también cuando empiezan la mayoría de comparativas entre zona franca y mainland. La inversión del primer año suele ser más ligera en una zona franca porque puedes empezar con un flexi-desk o un espacio compartido en lugar de una oficina completa. Muchos fundadores eligen esta vía para mantenerse ágiles mientras empiezan a generar ingresos.
El mainland exige una oficina física registrada mediante Ejari. Esto implica un mayor compromiso, pero también construye presencia. Si tu negocio va a operar sobre el terreno, reunirse con clientes cada semana o contratar a un equipo local, este coste pasa a ser parte de tu base y no una carga. No estás solo obteniendo una licencia, estás estableciendo una huella.
Los costes de creación en zona franca suelen comenzar en torno a 12.000 – 25.000 AED, según la zona y la actividad. Las estructuras mainland se sitúan más arriba, normalmente entre 15.000 – 25.000 AED o más, especialmente cuando la ubicación de la oficina influye en la percepción de marca. Ninguna de estas cifras es una señal de alerta; simplemente te orientan hacia la estructura que mejor encaja con tu momento.
La estructura más cara es la que no se alinea con la forma en que funciona tu negocio.
Fiscalidad y estructura financiera
Las zonas francas pueden ofrecer ventajas fiscales significativas cuando tus ingresos cumplen los requisitos establecidos. Muchas empresas de servicios mantienen un 0 % de impuesto de sociedades sobre los ingresos que califican, siempre que cumplan los criterios de presencia real (substance) y mantengan los ingresos mainland no cualificados dentro de los límites. Si tu actividad es principalmente consultoría global, SaaS, comercio o basada en propiedad intelectual, este marco puede apoyar tu rentabilidad desde el inicio.
Las empresas mainland están sujetas al impuesto de sociedades de los EAU del 9 % sobre los beneficios que superen los 375.000 AED. Esto puede parecer una desventaja hasta que se tiene en cuenta el potencial de ingresos derivado de operar localmente, trabajar con el gobierno, la distribución o los sectores que requieren presencia física. En ese contexto, el impuesto se convierte en un coste operativo, no en un obstáculo.
Cuándo deberías elegir zona franca
Puede convenirte inclinarte por una zona franca si:
- Tus clientes son mayoritariamente internacionales o digitales.
- Quieres empezar de forma sencilla sin comprometerte con una gran oficina.
- Valoras la eficiencia fiscal y unos costes flexibles durante el primer año.
- Planeas probar y aprender antes de expandirte al mercado de los EAU.
- Tu actividad encaja bien en categorías respaldadas por las zonas francas, como tecnología, logística o consultoría.
En este escenario, la velocidad importa más que la presencia física.
Cuándo el mainlandse convierte en la opción adecuada
El mainland encaja de forma natural cuando:
- Your Tus ingresos dependen directamente del mercado de los EAU.
- Planeas contratar y formar un equipo local en el corto plazo.
- Quieres acceder a contratos gubernamentales o a relaciones B2B de mayor escala.
- Tu operativa implica retail, cadena de suministro o presencia física.
- Esperas crecer dentro del país, y no solo a nivel internacional
Esta estructura te permite echar raíces desde el principio y pensar a largo plazo.
Un enfoque híbrido que muchos fundadores utilizan
No todo es blanco o negro. En 2025, muchos fundadores empiezan de forma ágil en una zona franca mientras validan ingresos y, cuando llega la tracción, amplían al mainland mediante licencias de sucursal o permisos específicos. Este método en dos fases reduce el coste inicial y protege el flujo de caja, manteniendo abiertas las opciones de expansión.
No se trata de free zone vs mainland ni de tomar partido. Se trata de elegir la secuencia adecuada.
¿Cuál es el siguiente paso?
Si te has sentido confundido con la elección entre zona franca y mainland, no es porque el sistema sea poco claro, sino porque el asesoramiento online rara vez tiene en cuenta tu contexto, tu plan de ingresos o la forma en que esperas trabajar. Cuando los fundadores analizan esta decisión desde su propio modelo de negocio y no desde listas genéricas de pros y contras, todo cobra sentido.
No necesitas precipitarte. Observa quiénes serán tus primeros clientes, dónde se desarrollará tu actividad y cómo quieres que se sientan los próximos doce meses. Normalmente, ahí aparece la respuesta.
Si quieres apoyo para elegir una estructura que respete tu tiempo, tu presupuesto y tu crecimiento, estamos aquí. En Advantia ayudamos a los fundadores a registrar, ampliar o transicionar entre zona franca y mainland de forma fluida, para que puedas construir tu negocio con confianza y sin ir a ciegas entre trámites.